Recupero para este blog algunos momentos de aquel viernes en que The Flesh Project organizó la segunda edición de Lóbulo y Sentido (primavera 2016). Todo cuerpo y poesía: una lectura cruzada de poemas de Txus García y míos, con fragmentos extraídos de algunas obras de Hélène Cixous, acompañados de un precioso trabajo audiovisual y presentado por Silvia Cosio de Suburbia Ediciones.

Leer a Txus, escucharla, trabajar en esta intervención, juntas a pesar de la distancia, supuso un punto de inflexión en mi forma de entender la poesía y la interaccion con lxs oyentes. Reproducir aquí cada texto y vídeo haría este post demasiado largo. Os dejo un par de enlaces que corresponden a parte de la intervención de Txus ( podéis ver el resto en su canal de Youtube) y un poema mío cruzado con un texto de Cixous. Los poemas de Txus están incluidos en su poemario Poesía para niñas bien (Tits is my bowl), ilustrado por Cisco Bellabestia y editado con mimo por El Cangrejo Pistolero.

Txus, en una imagen de archivo.

Txus García. Animal de ternura.

https://youtu.be/PCIOsAwNOeA

Txus García. Las locas.

https://youtu.be/X1U-X099glQ

Hélène Cixous.

https://youtu.be/X-nOOXatc58

Recuerda a todas las mujeres

del bar de Montmartre,

donde tomaba café,

y ahora que lo cuenta,

por enésima vez,

vuelve a jugar conmigo

al vulgar atormentado

que nunca ha renegado de su Estrella:

ésa,

la mala,

la que le ha acompañado siempre

hasta esta tarde.

Hasta esta misma tarde

en que la bata de andar por casa

ha descubierto su carne suave

de animal desorientado.

Con la piel me ha contado

que tiene miedo del invierno

y me ha ofrecido su dolor

sin ataduras.

Y yo respiro aire que él antes ya ha exhalado:

aire que no es mío,

aire que él ha usado,

aire que guardo en los pulmones,

aire viciado de ídolo de barro.

Laura Fjäder. Will Scarlet no era dios. Del libro del mismo nombre editado por Suburbia Ediciones, 2016. Durante la intervención se cruza con el siguiente texto de Hélène Cixous:

Al principio, adoré. Lo que adoraba era humano. No personas; no totalidades, no seres denominados y delimitados. Sino signos. Parpadeos de ser que me impactaban, que me incendiaban. Fulguraciones que llegaban a mí: ¡Mira! Yo me abrasaba. Y el signo se retiraba. Desaparecía. Mientras yo ardía y me consumía entera. Lo que me sucedía, poderosamente lanzado desde un cuerpo humano, era la Belleza: había un rostro, en él estaban inscriptos, guardados, todos los misterios, yo estaba delante, presentía que había un más allá al que no tenía acceso, un allá sin límites, la mirada me oprimía, me impedía entrar, yo estaba afuera, en acecho animal. Un deseo buscaba su morada. Yo era ese deseo. Yo era la pregunta. Destino extraño de la pregunta: buscar, perseguir las respuestas que la calmen, que la anulen. Si algo la anima, la eleva, la incita a plantearse, es la impresión de que el otro está allí, muy cerca, existe, muy lejos, de que en algún lugar en el mundo, una vez cruzada la puerta, está la cara que promete, la respuesta por la cual uno continúa moviéndose, a causa de la cual uno no puede descansar, por amor a la cual uno se contiene de renunciar, de dejarse llevar; a muerte. ¡Qué desgracia, empero si la pregunta llegara a encontrar su respuesta! ¡Su fin!

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